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Beneficios del pescado para nuestra mente y nuestro corazón

Beneficios Del Pescado Para Nuestra Mente Y Nuestro Corazon

Además de ser un manjar para muchos, los beneficios del pescado son numerosos para nuestra salud, tanto a nivel cerebro y cardiovascular, como para el sistema cognitivo.

En cuanto a los beneficios del pescado en el sistema cognitivo, se trata de uno de los alimentos que nos otorga numerosas fuentes de nutrientes que intervienen en las funciones cognitivas de la concentración, la memoria y el rendimiento intelectual. Micronutrientes como el zinc, el fósforo, la vitamina A, vitamina B12 o el ácido fólico tan necesarios para el funcionamiento correcto del cerebro están presentes, en pescados y mariscos.

Numerosas investigaciones aseguran que a la hora de proteger nuestro cerebro, el acido graso omega-3 es fundamental. El acido graso omega-3 está presente sobre todo en el pescado azul y es uno de los mayores beneficios del pescado. Se ha observado el papel protector de los ácidos grasos omega-3 en el deterioro cognitivo leve, la demencia y en el riesgo y la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Desde su descubrimiento en los años 70 como componente clave del tejido cerebral, la cadena larga n-3 PUFA se ha postulado como un componente crítico en el desarrollo del cerebro. Aproximadamente el 8% del peso del cerebro está compuesto de los ácidos grasos omega-3. Los ácidos docosahexaenoico (DHA) y ácidos eicosapentaenoico (EPA), ácidos grasos esenciales poliinsaturado de la serie omega-3, desempeñan una serie de funciones vitales en la estructura y función neuronal, protegiéndolos de daños oxidativos, inflamación y destrucción acumulativa infligidos por otros ataques crónicos.

Por otro lado, el pescado también afecta positivamente a nuestro corazón. En un estudio que se llevó a cabo en Grecia se observó la influencia de los factores dietéticos, en especial los beneficios del pescado, en la arritmia y las pulsaciones irregulares. Los resultados indicaron que era un 13% más probable que el corazón de las personas que consumían 2 o más porciones de pescado a la semana (300g o más) funcionase bien frente a los que no consumían pescado, y aumentó hasta un 30% cuando se ajustaron los resultados en relación a factores como la edad, la actividad física, etc.

Algunos pescado azules comunes en nuestros mercado y con gran aporte de omega-3 serían el salmón, las sardinas, la caballa o el atún entre otros. Es importante puntualizar que son pescados con un alto contenido graso y, por ello, conviene regular su ingesta a 2 o 3 raciones por semana dentro de una dieta equilibrada. Para un aporte menor de grasa a la dieta están los pescados blancos o magros, como el bacalao o la merluza entre los más conocidos.

Un modo práctico de consumir 3 o 4 raciones de pescado todas las semanas, sin necesidad de realizar la compra cada vez, es comprar piezas grandes de pescado y congelarlas por raciones. De esta manera, tendremos pescado a mano para poder incluirlo en nuestro menú diario pudiéndonos organizar con una pocas horas de antelación. Además, habiendo congelado el pescado evitamos poder reaccionar de modo adverso al anisakis, un parasito digestivo que se encuentra en los peces y mamíferos marinos y que cuando lo ingiere el ser humano le puede causar una reacción alérgica.

Los beneficios del pescado se perciben en todo nuestro cuerpo e incluirlo en nuestra dieta es una buena idea, ya que así nutriremos a nuestro cerebro y limpiaremos nuestras arterias, gozando de una mayor salud.

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