El colesterol en la mediana edad y sus efectos en el cerebro

El Colesterol En La Mediana Edad Y Sus Efectos En El Cerebro

El colesterol es un tipo de grasa natural que se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo y que es fundamental para el correcto funcionamiento del mismo. El colesterol que produce nuestro organismo tiene su origen en el hígado y es transportado a través de la sangre, por partículas llamadas lipotreínas, hasta los órganos que lo necesitan.

En el cuerpo existen dos tipos de esta lipotreína. La primera partícula conocida como LDL, se encarga de transportar a todas las células de nuestro cuerpo el colesterol creado en el hígado. En colesterol que se une a esta partícula se considera colesterol malo, ya que este se sitúa en la pared de las arterias creando las placas de ateroma, que contribuyen al estrechamiento de las arterias. Según la Fundación Española del Corazón el valor del LDL en sangre es recomendable que esté por debajo de los 100mg/dl.

En un estudio presentado en la reunión anual de la Academia Americana de Neurología, daban a conocer que los hombres y mujeres de mediana edad que tienen problemas como el colesterol alto y la presión arterial alta, además de los riesgos de padecer enfermedades del corazón, también tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas cognitivos y de memoria tempranos.

El segundo tipo de lipotreína denominada HDL, acumula el colesterol que el cuerpo no ha utilizado y lo transporta de vuelta al hígado para almacenarlo o eliminarlo. El colesterol que se une a esta partícula se considera colesterol bueno, ya que al unirse a ella se transporta el exceso de colesterol al hígado para suprimirla del organismo. La Fundación Española del Corazón establece que el valor en sangre del HDL debe de estar por encima de los 35mg/dl en el caso de los hombres y de los 40mg/dl en el de las mujeres, y también estima que la suma de los dos tipos de colesterol no debe de sobrepasar los 200mg/dl.

En un estudio realizado en 2008 por el Instituto Nacional Francés de Salud y de Investigación Médica en París, analizaron la relación entre el colesterol HDL y la memoria en la mediana edad, en el cual participaron más de 3.000 voluntarios entre 55 y 61 años. Los investigadores llegaron a la conclusión de que niveles bajos de HDL en sangre durante 5 años, o más, estaba asociado con un déficit en la memoria y un mayor deterioro cognitivo en torno a la edad de 60 años.

Además del colesterol que produce nuestro cuerpo de forma natural, también lo ingerimos a través de los alimentos de origen animal. Por ello, es muy importante que controlemos periódicamente el nivel de colesterol que tiene nuestro organismo y sepamos cuáles son las cantidades de colesterol que debemos consumir al día para no tener un exceso que derive en (un) problemas de salud en el corazón y/o en el cerebro.

 ¿Cuál es la cantidad máxima recomendada al día?

Está establecido, como patrón general, que el consumo de colesterol en los alimentos sea menor a 300mg al día, ya que lo producimos internamente en una cantidad importante: unos 10mg por kg de peso corporal.

¿En qué alimentos podemos encontrarlo?

El colesterol procede de alimentos de origen animal. Las principales fuentes de colesterol son las vísceras, carnes grasas, el hígado, los sesos, el foie-gras, patés, huevos, mayonesa y mantequillas.

Cabe destacar que algunos alimentos, como el huevo, el marisco o el jamón serrano tienen una elevada o moderada cantidad de colesterol pero disponen de otras sustancias, como la lecitina en el caso del huevo o esteroles marinos en el caso del marisco, que hacen que no eleven tanto el valor de colesterol en sangre y, en general, resulten alimentos beneficiosos para la salud.

Hay que tener en cuenta que la interrelación de ciertos alimentos también incide en los niveles de colesterol en sangre. La presencia de fibra en nuestra dieta disminuirá la cantidad de colesterol en sangre, y los esteroles vegetales, presentes en frutas y verduras, hacen que la cantidad de colesterol sanguínea sea menor.

Reducir el nivel de colesterol no brinda una protección total contra las enfermedades del corazón y el deterioro cognitivo, pero los médicos y los resultados de las investigaciones recientes concuerdan en que es una manera muy importante de reducir los riesgos citados. Para lograr el objetivo de reducir los niveles de colesterol LDL o aumentar los niveles de HDL, es esencial incorporar hábitos saludables a nuestra vida, como llevar una alimentación equilibrada baja en grasas saturadas y colesterol, el consumir alimentos ricos en fibra, aumentar el nivel de actividad física, y controlar el peso.

 

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