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¿Sabes cuál es tu nivel de actividad física y los efectos que tiene en tu salud?

Sabes Cual Es Tu Nivel De Actividad Fisica Y Los Efectos Que Tiene En Tu Salud

Numerosas investigaciones han evidenciado la importancia de la actividad física como hábito neuroprotector y beneficioso para el sistema cognitivo. Pero estos beneficios dependerán del nivel de actividad física que realicemos.

La evidencia científica basada en numerosos estudios de la última década, ha demostrado la eficacia de la actividad física para mejorar la salud cognitiva durante todas las etapas de la vida humana. La actividad física, sobre todo el llamado ejercicio aeróbico, repara la pérdida relacionada con la edad del tejido cerebral, debido al envejecimiento, y mejora los aspectos funcionales de algunas de las regiones implicadas en el control de la cognición.

Dependiendo del nivel de actividad física que tengamos, obtendremos más o menos beneficios para nuestra salud y nuestro rendimiento cognitivo. Por ejemplo, las personas con un nivel de actividad física muy alto y con una condición física superior a la media, son capaces de asignar más recursos de atención al entorno y procesar esa información más rápidamente.

¿Te gustaría saber cuál es tu nivel de actividad física?

A continuación os explicamos los diferentes niveles de actividad física que habitualmente emplean los expertos y los efectos que, para una mayoría de personas, tienen algunos de los niveles en nuestra salud.

1. Inactivos

Si eres de esos que siempre conduce al trabajo o se desplaza en transporte público, tienes un trabajo de carácter predominantemente estático, llevas a cabo las tareas domésticas mínimas y durante tu tiempo de ocio no llevas a cabo ninguna actividad que movilice tu cuerpo, estás en el grupo de los individuos con un nivel de actividad física muy baja.

Lamentamos comunicarte, que este tipo de vida sedentaria no tiene ningún beneficio y sí puede tener consecuencias negativas. Como ya hemos mencionado, las enfermedades crónicas son un factor de riesgo para sufrir un deterioro cognitivo más acelerado y padecer demencia en la vejez. Una de las causas principales, pero que habitualmente se subestima, de la aparición de la mayoría de las enfermedades crónicas, principales causas de muerte en la era moderna, es la falta de suficiente actividad física diaria. En un estudio publicado en 2012 en “Comprehensive Physiology”, analizaron la incidencia de la falta de la actividad física en 35 estados patológicos y clínicos. Los investigadores determinaron que existen evidencias concluyentes de que la inactividad física es una causa importante de la mayoría de esas enfermedades crónicas. Además, establecían que la actividad física previene o retrasa las enfermedades crónicas, lo que implica que las enfermedades crónicas no tienen que ser un resultado inevitable durante la vida.

Si te sitúas en este grupo, te invitamos a que te muevas un poco más hasta llegar al nivel de actividad física recomendado por Organizaciones e Instituciones de Salud Pública, el de moderadamente activo.

2. Ligeramente activo

Si eres de esas personas que a veces se desplaza a su lugar de trabajo en bicicleta o caminando, caminas a veces o subes y bajas escaleras, desplazas o manipulas objetos durante tu jornada laboral y durante tu tiempo libre llevas a cabo actividades de baja intensidad, considérate un individuo ligeramente activo. Si te ves reflejado en este nivel de actividad física puedes tener una mayor protección contra las enfermedades crónicas y neurodegenerativas que el grupo anterior, pero esta no será mucho mayor, por lo que aún deberías de aumentar un escalón para llegar al nivel recomendado y así disfrutar de los beneficios que nos otorga la actividad física.

3. Moderadamente activo (nivel recomendado)

Si eres de esas personas que regularmente se desplazan a su trabajo caminando o en bicicleta, desarrollas una actividad laboral que implica actividad regular (obrero, jardinero…), llevas a cabo las tareas domésticas de forma regular y habitualmente utilizas tu tiempo libre para llevar a cabo ejercicio físico de moderada intensidad, te puedes considerar una persona moderadamente activa. Se trata del nivel de actividad física mínima que una persona debe de realizar para que se noten realmente los beneficios en la salud cognitiva y general.

Estas personas gozarán de una alta protección frente a enfermedades crónicas, tendrán menos riesgo de lesiones y disfrutaran de un rendimiento cognitivo óptimo. La evidencia científica indica que el ejercicio ejerce sus efectos beneficiosos sobre la cognición, al actuar sobre los eventos moleculares relacionados con la gestión del metabolismo energético y la plasticidad sináptica.

En otro estudio de 2013 publicado en la misma revista, analizaron la influencia del ejercicio físico en las habilidades cognitivas. Los datos que obtuvieron sugerían que tener una condición física aeróbica adecuada aumentaba las estrategias cognitivas que permitían dar una respuesta eficaz a un desafío impuesto con un mejor rendimiento en la ejecución de las tareas.

4. Muy activo

Se trata de las personas que se desplazan regularmente al trabajo de forma activa, desempeñan trabajos vigorosos, como por ejemplo peones o labradores, llevan a cabo tareas domésticas habitualmente y durante su tiempo libre practican ejercicio físico de vigorosa intensidad con regularidad. Las personas que se incluyan en este nivel de actividad física, gozan de una buena protección frente a las enfermedades crónicas y neurodegenerativas, aunque tienen un ligero incremento en el riesgo de padecer lesiones que puedan tener algún efecto adverso sobre la salud.

5. Sumamente activo

Son aquellos que realizan altos volúmenes de entrenamientos vigorosos para competir en diversas modalidades. Las personas que se sitúan en este nivel de actividad física, por un lado pueden tener una buena protección contra las enfermedades crónicas y neurodegenerativas, pero por otro lado pueden generar riesgos específicos sobre su salud cardiovascular y tienen riesgo significativo de padecer lesiones diversas. Es recomendable que las personas que se encuentren en éste grupo realicen chequeos médicos periódicos.

Puesto que ya conoces algo más sobre los niveles de actividad física y los beneficios o consecuencias que tiene cada uno de ellos en nuestra salud cognitiva y general, te invitamos a que reflexiones sobre el grupo en el que te encuentras y valores los efectos que tiene ese tipo de vida en tu salud actual y futura. Si eres de los que te ejercitas con regularidad, ¡enhorabuena!. Pero si no es así, te proponemos que le eches un vistazo al artículo sobre estrategias para comenzar y no abandonar el ejercicio físico.

¡Muévete por tu salud y bienestar!

 

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