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Envejecimiento y estilo de vida

El envejecimiento en España de la sociedad en general, junto al empeoramiento del estilo de vida actual, está haciendo que aparezcan enfermedades que impactan negativamente en la salud cardio-cerebrovascular y en el bienestar de las personas.

El estilo de vida poco saludable y sedentario, resultado de cambios en la alimentación, en el trabajo, en los ritmos vitales, e incluso, en la propia respuesta de los servicios asistenciales y de otros más, es considerado, por sus repercusiones sobre la salud, la epidemia del siglo XXI.

Por ello, el cuidado de la salud y la mejora del estilo de vida está siendo el centro de atención internacional de las políticas sanitarias y educativas, puesto que constituye una de las principales causas de muerte y disminución de la calidad de vida en todo el mundo desarrollado.

En éstos últimos 30 años la evolución de estos indicadores de salud en las sociedades desarrolladas es a peor y las estimaciones oficiales para los próximos años es que va a seguir empeorando si no se aborda el tema a todos los niveles (político, social, empresarial, … y personal).

Gráfico 1. Evolución por franjas de edad de enfermedades crónicas.

Fuente: Enfermedades crónicas. (Datos 2011-2012, última encuesta nacional de salud publicada por el INE)

Fuente: Datos 2011-2012, última encuesta nacional de salud publicada por el INE.

 

Como se puede ver en la gráfica superior, entre la franja de 25-35 años y la de 55- 64 años, el índice de prevalencia de la tensión se multiplica por 10, el de la diabetes por 18 y el colesterol elevado por 7, mientras que el de sobrepeso se multiplica por 1,5 y el de la obesidad por 2. Asimismo, los estudios afirman que más del 28% de los trabajadores españoles padecen estrés laboral.

Los datos anteriores tienen impacto “negativo” en muchos ámbitos: económicos, sociales, familiares y personales (probablemente conocidos por todos).

Sin embargo, quizá no sea tan conocido cómo evoluciona en el tiempo la autopercepción de la propia salud (ver gráfico 2), que se correlaciona directamente con el nivel de satisfacción con la vida.

Debemos tener muy en cuenta que la autopercepción de salud no buena muy frecuentemente equivale a una autovaloración de calidad de vida no buena.

Autopercepción de salud

Gráfico 2.Valoración del estado de salud percibido en los últimos 12 meses según sexo y grupo de edad.

 

Fuente: Valoración del estado de salud percibido en los últimos 12 meses según sexo y grupo de edad. (Datos 2011-2012, última encuesta nacional de salud publicada por el INE)

Fuente:  Datos 2011-2012, última encuesta nacional de salud publicada por el INE

 

Por su parte, la salud autopercibida como no satisfactoria se multiplica por 3 de la franja de edad de 25-34 a 55-64, llegando a alcanzar al 38% de la población del segmento más veterano. Es decir, si no se modifica el estilo de vida actual y se trabaja la prevención de enfermedades, la realidad futura de los más jóvenes de tenderá a ser como la de los veteranos actuales.

La prevención y los cambios en el estilo de vida

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud ha emitido un comunicado donde hace constar su preocupación sobre la proliferación de las enfermedades no transmisibles e insta a los gobiernos de todo el mundo a que se tomen medidas para controlar la situación. Y no es para menos.

Debido a los estilos de vida adoptados en la actualidad, donde la comodidad y las prisas han ganado terreno a la salud, enfermedades como la obesidad, la diabetes o la hipertensión, además del cáncer y los problemas cardiovasculares, se han convertido en un problema mundial. Según cifras de la propia OMS, se estima que 16 millones de muertes prematuras (antes de los 70 años) a causa de estas enfermedades se hubieran podido prevenir si se adoptaran medidas para incentivar un estilo de vida saludable.

El bienestar es un proceso activo de toma de conciencia y de aprender a tomar decisiones saludable.

Conviene remarcar además, que según numerosas investigaciones publicadas en el ámbito de la neurociencia, éstas misma enfermedades no transmisibles, en particular la obesidad, la diabetes y la hipertensión, se consideran factores que impactan en el rendimiento cognitivo actual y futuro de las personas.

La manera de prevenir y reducir el riesgo de padecer estas enfermedades no transmisibles, recomendado por la OMS y avalado por la comunidad científica, es modificar los hábitos no saludables y adoptar los hábitos que permitan llevar un estilo de vida saludable.

Asimismo, la adquisición y sostenimiento de hábitos saludables es fundamental para mantener un cerebro eficiente y un rendimiento cognitivo óptimo a lo largo de los años. Alcanzar dichos hábitos saludables conlleva un esfuerzo personal que puede no resultar sencillo, por lo que ofrecer programas de salud que apoyen estos propósitos es clave.

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