688884633 info@cogniland.com

Inteligencia fluida vs Inteligencia cristalizada

Inteligencia Fluida Vs Inteligencia Cristalizada

Mientras que muchas personas afirman que su inteligencia parece disminuir a medida que envejecen, las investigaciones sugieren que, si bien la inteligencia fluida comienza a disminuir a mediados o finales de la década de los veinte años, la inteligencia cristalizada sigue aumentando en la edad adulta.

¿A qué llamamos inteligencia fluida e inteligencia cristalizada?

El psicólogo Raymond Cattell propuso por primera vez los conceptos de inteligencia fluida y cristalizada y desarrolló aún más la teoría con John Horn. La teoría de Cattell-Horn de la inteligencia fluida y cristalizada sugiere que la inteligencia se compone de una serie de habilidades diferentes que interactúan y trabajan juntas para producir una inteligencia individual general.

¿Qué es la Inteligencia Fluida?

La inteligencia fluida implica ser capaz de pensar y razonar de manera abstracta y resolver problemas. Esta capacidad se considera independiente del aprendizaje, la experiencia y la educación. Está básicamente configurada por aptitudes primarias como: inducción, deducción, relaciones y clasificaciones figurativas, amplitud de la memoria asociativa y rapidez intelectual, entre otras. Alcanza su máximo esplendor en los primeros años de la veintena y tiende a disminuir en paralelo al envejecimiento y deterioro de las neuronas. Esta capacidad se puede medir a partir de test que miden la potencialidad biológica que tiene el individuo para aprender o adquirir conocimiento.

¿Qué es la Inteligencia Cristalizada?

La inteligencia cristalizada implica el conocimiento que proviene de la formación previa y las experiencias del pasado. Es aquel conjunto de capacidades, estrategias y conocimientos, que representa el nivel de desarrollo cognitivo alcanzado a través de la historia de aprendizaje del sujeto. Está constituida fundamentalmente por aptitudes relativas a la comprensión verbal, el establecimiento de relaciones semánticas, la evaluación y valorización de la experiencia, el establecimiento de juicios y conclusiones, los conocimientos mecánicos o la orientación espacial. Depende de la experiencia, y así una persona desarrollará su inteligencia cristalizada en la medida en que invierta su inteligencia fluida histórica en experiencias de aprendizaje. Así, el potencial de desarrollo intelectual con el que una persona nace (inteligencia fluida histórica ) alcanzará un mayor o menor grado según sean sus experiencias educativas. Además se puede seguir fomentando con la edad.

La inteligencia cristalizada está relacionada con la acumulación de experiencia y estructuración de relaciones sociales. Algunos la identifican como la “inteligencia pragmática” y otros como “Sabiduría”.

Inteligencia fluida vs Inteligencia cristalizada

Como hemos visto, la inteligencia “fluida” se refiere a la capacidad de adquirir nuevos conceptos y de adaptarse a las nuevas situaciones, mientras que la inteligencia cristalizada se refiere a la utilización de las habilidades intelectuales ya aprendidas.
Los estudios psicométricos realizados durante el envejecimiento sugieren que, a partir de alcanzar la edad adulta, se comienza a producir un declive en la inteligencia fluida que va sufriendo de forma progresiva una disminución de sus puntuaciones cuando se mide por medio de pruebas (test). Es a partir de mediados de los 40 años cuando este declinar se hace significativamente manifiesto. Por el contrario, los test para evaluar la inteligencia cristalizada muestran que ésta se mantiene o incluso se incrementa en esta etapa del ciclo vital.

Un elemento esencial de la inteligencia es saber adaptarse a las nuevas situaciones que el entorno nos presenta. En este sentido, y como probable mecanismo de compensación a la pérdida de capacidades intelectuales fluidas, con la edad mejoran el reconocimiento de patrones de situaciones semejantes que han funcionado bien anteriormente, así como el dominio de las estrategias, las técnicas y las habilidades necesarias para el logro de nuestras metas. Además se incrementa la habilidad para optimizar el esfuerzo físico que se emplea en cada tarea concreta y asimismo se produce una mejora en la capacidad de organización y planificación de las tareas.

Los estudios para medir el deterioro intelectual (tanto capacidad intelectiva como de adaptación al medio) se han realizado en grupos de personas analizados transversalmente. Los resultados corroboran la idea de que el envejecimiento es universal pero no el deterioro cognitivo, pues muchas personas no lo muestran.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies