La mitad de los casos de Alzheimer pueden ser por causa de la hiperinsulinemia

Hiperinsulinemia Causa La Mitad De Los Casos De Alzheimer

Los científicos saben desde hace tiempo que existe una fuerte asociación entre la diabetes y la enfermedad de Alzheimer, pero la naturaleza de esa relación y cómo tratarla no está claro. Recientemente, una profesora de la Universidad de Nueva York, Melissa Schilling, informa haber descubierto la conexión que existe entre la diabetes y el Alzheimer: la hiperinsulinemia.

La enfermedad de Alzheimer, la más común entre las demencias, es una enfermedad muy difícil tanto para la persona que lo padece como para sus familiares y seres querido. Es importante remarcar que actualmente esta enfermedad no tiene tratamiento y que su avance, una vez que aparecen los síntomas, es irreversible. En cambio, si que existe un consenso en el mundo de la neurociencia de que a través del cuidado integral del cerebro, trabajando los hábitos y el estilo de vida, se puede prevenir o retrasar la aparición del Alzheimer. Es por ello que esta noticia es muy importante, ya que tiene grandes implicaciones en el campo de la prevención de la enfermedad de Alzheimer.

En este artículo publicado el 12 de abril de 2016, la profesora Schilling compara e integra décadas de investigación sobre la diabetes, la enfermedad de Alzheimer y la química molecular, centrándose en particular en los estudios que parecían producir resultados contradictorios. Resulta que las prácticas rutinarias en las investigaciones, como la exclusión de los pacientes con problemas médicos conocidos, tales como la diabetes, habían oscurecido los mecanismos que conectaban las dos enfermedades. Los mecanismos principales que vinculan estas dos enfermedades resultan ser la insulina y la enzima encargada de romper la insulina.

Según el artículo publicado en el Journal of Alzheimer Disease, la misma enzima que descompone la insulina también es la encargada de descomponer la beta-amiloide, que es la proteína que forma marañas y placas en los cerebros de las personas con la enfermedad de Alzheimer. Cuando las personas tienen hiperinsulinemia, es decir, que secretan un exceso de insulina, debido a una dieta pobre, la pre-diabetes, diabetes temprana, obesidad, etc., estas enzimas están demasiado ocupadas rompiendo la insulina como para, al mismo tiempo, encargarse de descomponer la beta-amiloide, facilitando con ello que la beta-amiloide se acumule en el cerebro.

Esta conclusión refuerza la idea de que prevenir la hiperinsulinemia y tratar la diabetes con la mayor celeridad posible, una vez diagnosticada, es muy importante para evitar su impacto en nuestro cerebro. En este sentido, el pasado 7 de abril fue el Día Mundial de la Salud, y la Organización Mundial de la Salud quiso centrar su atención en la alta prevalencia de la diabetes actualmente, debido al gran incremento que ha tenido la misma en el mundo en los último años, y hacer campaña para intensificar la prevención, mejorar la atención y reforzar la vigilancia sobre esta enfermedad crónica.

La buena noticia es que la prevención de la hiperinsulinemia y su impacto en nuestro cerebro, se puede lograr a través de hábitos como la nutrición o el ejercicio físico. Así, este estudio pone una vez más en evidencia la importancia de trabajar los hábitos de todas las áreas que impactan en el cerebro y cuidar de forma integral nuestro cerebro para prevenir, o mínimamente retrasar, la pérdida de memoria, el deterioro cognitivo y la aparición de enfermedades como el Alzheimer. Concretamente, los hábitos que se establecen como claves en el cuidado integral del cerebro son:

  • La nutrición y el ejercicio físico, como en el caso de la diabetes.
  • La prevención, y su control en el caso de haber sido diagnosticada, de enfermedades vasculares como la hiperinsulinemia, la diabetes, la hipertensión, el colesterol elevado o el sobrepeso/obesidad.
  • El sueño y el descanso.
  • Las actividades de ocio y las relaciones sociales como modo de desarrollar reserva cognitiva que favorezca el mantenimiento de nuestras capacidades cognitivas.
  • El manejo del estrés y las emociones negativas.
  • Controlar hábitos como el tabaco o el alcohol.

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