El impacto de la participación social sobre la cognición a lo largo de la vida

El Impacto De La Participacion Social Sobre La Cognicion A Lo Largo De La Vida

Es un hecho ampliamente aceptado que la participación social se relaciona con muchos resultados positivos en los adultos mayores. Entre otros, se ha descubierto que las personas con más lazos sociales viven más tiempo, tienen una mejor salud y están menos deprimidos.

Con el aumento de la longevidad se ha aumentado el interés, entre los investigadores y el público en general, de la comprensión de los factores que influyen en los riesgos del deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas a edades más avanzadas. Uno de estos factores protectores parece ser el nivel de participación social, un término que se utiliza para hacer referencia, en términos generales, a los aspectos cuantitativos y cualitativos de la interacción social de una persona.

Un creciente cuerpo de evidencias científicas sugiere que una mayor participación social se asocia con riesgos significativamente más bajos para el deterioro cognitivo y para la demencia en los adultos mayores. ¿Pero que ocurre con el resto de las etapas de la vida? ¿Existen esas mismas asociaciones, por ejemplo, a principios de la edad adulta o en la mediana edad?

La hipótesis de que las características de nuestro entorno social puede tener un impacto en el funcionamiento cognitivo, y no sólo en la edad avanzada, sino a lo largo del curso de la vida, encaja dentro de una literatura teórica y empírica sobre la evolución del hombre como un animal social que vive en grupos, lo que resulta en un “cerebro social” altamente evolucionado. Durante las últimas décadas, numerosas evidencias han puesto de manifiesto la relevancia de las relaciones sociales en múltiples aspectos de la salud y el bienestar. Concretamente han establecido que un mayor apoyo y/o participación social se asocia con una mejor salud física y mental y con una mayor longevidad.

Una mayor participación social puede contribuir a un mejor funcionamiento cognitivo a lo largo de la vida como resultado de las demandas cognitivas asociadas con tales interacciones, incluidas las exigencias sobre los procesos cognitivos como la atención, el razonamiento , el lenguaje, la función ejecutiva, y la velocidad de procesamiento.

En un estudio publicado en 2011 en “The Journals of Gerontology”, de la Universidad de Oxford, evaluaron si la participación social, el apoyo social, y la tensión o el conflicto social estaban relacionados con la función de la memoria y las capacidades ejecutivas desde la mediana edad a los adultos mayores (35-85 años).

Los análisis que realizaron, después de haber controlado la muestra por edad, sexo, raza, educación, condiciones de salud crónicas, y conductas de salud, manifestaron asociaciones positivas significativas entre los participantes con mayores apoyos y participación social y la función ejecutiva y la memoria. Por otro lado, observaron que la disminución de los contactos sociales se asociaba negativamente con ambas funciones cognitivas. Además, aquellos participantes que con mayor frecuencia reportaban intercambios sociales caracterizados por la tensión o el conflicto, manifestaban asociaciones negativas con la función ejecutiva, pero no con la memoria.

Lo más significativo, y que responde a las preguntas anteriormente realizadas, es que los patrones fueron consistentes en los diferentes grupos de edad, y en aquellos resultados donde se observaron diferencias, las asociaciones entre la participación social y la cognición fueron más fuertes en el grupo de edades más jóvenes.

Pero además de los beneficios cognitivos que nos puedan aportar la participación social, no debemos de olvidar que de las relaciones sociales ganamos mucho más: conseguimos información y apoyo, aprendemos de ellos, nos ayudan a dar forma a nuestra identidad, nos divertimos, distraemos y entretenemos con ellos, etc. Y además, nos ayuda a no sentirnos solos y sus importantes consecuencias negativas.

En definitiva, aunque estemos muy ocupados y no nos sea fácil encontrar tiempo para cultivar nuestras relaciones sociales, no debemos de perder de vista que nos aportarán grandes beneficios cognitivos además de ayudarnos a despejarnos en un ambiente relajado y distendido.

En el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida.

Karl Wilhelm Von Humboldt

 

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